Publicidad:
La Coctelera

Categoría: Cuadernos de viaje

Detalles marinos

Arantxa | 17, abr

El año pasado me dio por el mar. ¡ La nostalgia! Y elaboré toda una colección de cuadernos marinos. Recordándolos, me hacen gracia los detalles. Aquí los dejo, sin más comentarios. Sólo el de que cada cosa procede de una playa o de un viaje. O , vale, de la estupenda tienda de cuentas de mi ciudad.

Cierre con imán y grullas japonesas

Arantxa | 16, abr

Este cuaderno dio más de un dolor de cabeza.

Había visto en una librería esos de la marca Paperblank que se cierran con un imán ( el sistema y el cosido son diferentes del que explico) y me pico lo de hacerme yo un modelo que se cerrase con un imán.

El primer dolor de cabeza fue encontrar el imán. Que al final resultó, como tantas veces, más fácil de lo que había pensado: la ferretería más cercana.

El cuerpo del cuaderno es sencillo: pliegos tamaño octavilla, cosidos a la greca, pero con cintas, para que se pudiese abrir más.

Eso sí, cuando elegí el papel para las tapas, me dí cuenta de que ninguna cabezada de tienda casaba con esos plateados y rojos. La hice a mano. Fue divertido.

También hice a mano la cinta de registro. Fue mucho más sencillo, una simple trenza, terminada con una cuenta de cristal, en la línea de brillos del papel de la cubierta.

La tapa: es la normal de un libro de tapa suelta con lomo cuadrado, más un añadido. El añadido: el largo de las tapas, el ancho de la delantera del libro más dos cartones, y una solapa que quedará sobre la portada. En el envés de la solapa dibuje el imán, y luego, con el bisturí rebajé el cartón para incrustrarlo y que se notará lo menos posible, una vez cubierta de papel. Mismo procedimiento a la misma altura en la tapa. Y listo para forrar.

El papel se llama chiyogami, un papel japonés que imita los dibujos de los kimonos de siglos preteritos. Lo compré en Londres, en Shepherds. Es increíble lo bien que se trabaja el papel japonés. Este me dio un pequeño dolor de cabeza, pero fue un despiste mío: puse las grullas boca abajo. Ala, a desmontar el cuadernito y volverlo a hacer con las grullas volando hacía arriba.

¿Pintas? Pues, ya tienes cubiertas

Arantxa | 15, abr

Yo pintar no pinto mucho ( queda a la vista), pero... cuando vi el papel de acuarela en la tienda en la que compro los papeles para encuadernar me dije: ¡ este papel quiero probarlo!

Estuve  unos días de vacaciones en Cabo de Gata y me dije, ummmm, un libro que me recuerde esta deliciosa playa...ummmm. Hice unas fotos y me lleve un poco de arena.

La primera intención era imprimir la foto en el papel de acuarela. Pero, me lancé a dibujarla yo y mancharla con un poco de color. Luego, en el lugar de la arena, pegué la arena traída de la playa, salpicando algún resto de conchas y nácar. Quedó simpático. Aunque supongo que el resultado mejorará ostensiblemente si se domina la acuarela. Eso sí, el papel quedó aprobado. Se trabaja muy bien.

Un truco: conviene fijar la acuarela o el dibujo con un fijador específico, fácil de encontrar en tiendas bien surtidas de bellas artes. Cuando fui a preguntar me comentaron que la acuarela no se suele fijar, pero claro, aquí se va a manosear , es distinto a colgarla en la pared.

Como en todos mis libros marinos, los cuadernillos alternan hojas de color blanco, azul y amarillo o naranja: Sol, cielo, nubes, mar, espuma, arena. Y ... los cantos están escofinados.

La cinta de registro es el cabo de una red de pesca y la cierra una caracola. Basta con poner un cartoncito sobre la mesa, encima la caracola y darle un golpe seco con el punzón. Si queréis caracolas en vuestras cintas de registro, haceos con un buen arsenal, porque una de cada dos se rompe al hacer el agujero.

Cuadernos de viaje: Suecia

Arantxa | 22, mar

Hace años que tenemos un plan. ¿ O es un sueño? Alquilar una autocaravana y pasarnos un mes o dos recorriendo Suecia, de Norte a Sur, incluyendo alguna que otra isla. Sacando fotos, tomando notas, visitando saunas...

Ya tenemos algo: el libro de viaje.

Es el de la tapa azul. Un libro de lomo redondo; cosido con cintas, para que se abra facilmente y del todo; y con el sistema Bradel. El cuerpo es de papel verjurado blanco con algunas hojas, aquí y allí, de papel de acuarela, para tomar algún apunte del paisaje. Las tapas están forradas con guaflex ( un material muy resistente y que se limpia con un trapo mojado) y papel de aguas. Le hice el borde de la delantera también en guaflex por el desgaste que sufren estos cuadernos que suelen llevarse en la mochila o el bolsillo.

Y tiene otros elementos que me parecen convenientes en un libro de viaje:

Mapas. Este en concreto lleva uno del Archipiélago de Estocolmo, uno de carreteras de Suecia y otro del Metro de Estocolmo. Los cogí de diferentes folletos, los plegué al tamaño del libro y los inserte en el cuerpo antes de coserlo. Vamos, que están cosidos.

Un espacio para poner las entradas de los sitios, que me gusta conservar. Es papel de celofán, pegado sobre un papel estampado, para que estas hojas de insertar resalten sobre las normales.

Y un sobre al final, donde guardar... no sé, por ejemplo, un billete de recuerdo.

El canto de cabeza está decorado.

Bueno... habrá que ir mirando caravanas y fechas.

El otro cuaderno de viaje de la foto es para ¡Africa! ;)

Mi primer libro "a plena piel"

Arantxa | 18, mar

Este ha sido mi primer libro a plena piel ( toda la tapa es de piel). Es un cuaderno de viajes para un viajecillo que tenemos pendiente a Nueva York.

El cuerpo está hecho con papel varitado plegado a medida. Para este formato cuadrado , los folios son complicados.

Es un encartonado.

La  tapa es de piel de cabra negra y lleva sobrepuesta  ( mosaico para vaguetes del siglo XXI) un skyline en piel roja. En el lomo, doradas las iniciales de la ciudad. En la portada también he rotulado las iniciales, pero esta vez con cinta negra.

Las guardas ( ¿ he comentado lo mucho que odio el proceso de las guardas del encartonado?) llevan recortado el negativo del skyline de las tapas, y tras el troquelado, unas fotos de Nueva York.