De pasta, madera o hueso, la primera herramienta que el encuadernador tiene el gusto de conocer: la humilde e imprescindible plegadera. Como su nombre indica, su primera función es esa, la de plegar. Pero tiene muchas otras y acompaña al encuadernador en todo el proceso.

Lo primero que harás con ella es plegar folios para hacer cuadernillos. Se doblan por la mitad y se pasa la plegadera por el doblez.

Luego, la usaras para dividir los cuadernillos por la mitad, mientra estás cosiendólos en el telar. Para que los papeles o la tela o el lomo con que has cubierto las tapas se adhieran bien, sin bolsas de aire. Para insistir en el redondeo del lomo. Para marcar la gracia. Para...

Es una herramienta de las baratas, su precio, dependiendo del material oscila entre los 3 y los 15 euros.

Yo tengo tres. Una de hueso que me regaló mi chico y socio en nuestro  taller de encuadernación ( ¡ el manitas mágicas!). Y dos de madera, que me regaló una compañera del taller donde estudio, Marisa. Las  hace ella.

La más grande tiene un truco que me encanta y muestro en la foto de abajo. El filo mide ocho milímetros, la medida que ha dejarse de juego en los libros de lomo cuadrado entre el cartón del lomo y el cartón de las tapas. ¡Me ahorro desojarme con las rayitas de la regla!

Es un Sol Marisa. ¡¡ Un beso y que te mejores pronto!!