Estas dos herramientas, la chifla y la piedra de chiflar, forman ya parte del equipo más avanzado. Yo no las he utilizado hasta el segundo año de la escuela.

La chifla es una cuchilla ancha y casi rectangular, de acero, terminada en un corte curvo, y con un mango de madera que se acopla a la mano, que encuadernadores y otros artesanos que trabajan con la piel, utilizan para raspar y adelgazar éstas.

Los encuadernadores la utilizan generalmente para adelgazar los bordes de la piel en las zonas en las que ésta ha de darse la vuelta, la parte superior e inferior del lomo y los "dobladillos" de las tapas. También se adelgaza en los volúmenes a media pasta, la parte que va a coincidir con el papel o el material con el que se cubra la portada y la contra.

Hay de diferentes precios, por lo que he visto tras pasear unas cuantas tiendas en Madrid, a partir de 12 euros. Mi profesora me recomendó la marca Vela y éstas son un poco más caras: en torno a 30 euros la pequeña, 40 la grande. Pero el veterano encuadernador que atiende mi tienda preferida me comentó que me duraría más. "Lo otro es comprar dos veces", me dijo.

Se chifla sobre una piedra de litografía. O dicen que es lo óptimo. Nosotros tenemos en la escuela. Pero no el taller doméstico. Estuvimos mirando, pero, de segunda mano, lo más barato que encontramos fueron 80 euros.

En su lugar hemos comprado una en una tienda de encuadernación que también es mineral , nos dijeron, aún no sé muy bien lo que significa, y que costó 17 euros. A favor, según el mencionado asesor: afila la chifla igual que la litográfica.

Ojo, la piedra hay que prepararla antes de estrenarla. Primero se limpia bien con agua, varias veces. Después se unta generosamente con aceite y se deja un día entero metida en una bolsa de plástico. A las 24 horas se saca y se pasa un paño seco y que no suelte pelusa para retirar los restos de aceite, y ¡ lista para usar!

Algunos libros apuntan que también se puede chiflar sobre un cristal.

Otro comentario del veterano: "la chifla es personal e intrasferible, ponle tu nombre y no se la dejes a nadie, es así como debe ser". Oído cocina, pero de momento, nosotros tenemos una para los dos miembros de nuestro taller . ¡ La crisis!