Encuadernación artesanal, encuadernación industrial... ¡ ENCUADERNACIÓN INSTANTÁNEA!

Acaba de hacer su aparición comercial la máquina expendedora de libros a demanda. ¿ Que quieres una novela contemporánea Y no te apetece buscar en las estanterías de la librería o pedirla por internet? ¿ Que lo que buscas es un título descatalogado y no tienes ganas de pasear librerías de segunda mano? Pues... pásate por una de las más tradicionales calles de los libros de Europa, la londinense Charing Cross, y allí, en la librería Blackwell ,podrás conocer el futuro: la Expresso book machine(EBM).  Lo de Expresso es por la velocidad - 300 páginas, tres minutos- no sirve café. De momento.

La maquinita ha sido elevada por la revista Time a invento del año y, de momento, tiene en su disco duro 50.000 títulos. El lector llega, elige, da la orden de impresión y espera unos minutos. La EBM le expende el producto, un libro, calentito, encuadernado, con sus tapas blandas. Los periodistas británicos que han comentado la inauguración del cacharrejo afirman que es exactamente igual que cualquier libro industrial, excepto, y es que es algo muy de moda por allí, que las pastas no llevan letras doradas en relieve.

El director de la librería que estrena la EBM ha subrayado que puede ayudar a las pequeñas librerías a pelear contra las grandes cadenas (¿ cómo de pequeñas? , la máquina no parece muy barata). Y con el tiempo permitirá olvidar eso de que busques un libro y no esté disponible.

Yo... bueno, no la pondría en el vestíbulo de una librería. Más bien, en lugares sin horario establecido, por si uno, no sé pongo por caso, una madrugada tiene un deseo irrefrenable de volverse a leer El Quijote y no puede esperar a que abran las librerías. O en pubs, bares, discos... Ella conoce él y se queda sin palabras. Se va a la EBM y se encarga un poemario de ¿ Gonzálo Rojas?.  Que no hay éxito esa noche, siempre te puedes llevar a la cama un ejemplar de la Sonrisa vertical. O en las salas de esperas de las urgencias del hospital. Imagínese, igual mientras le dan alguna noticia de su familiar, ingresado hace seis horas,  puede leerse Guerra y paz. Eso sí que sería gestionar bien el tiempo y  ¡ qué gran contribución a la culturización del atareado ser humano del siglo XXI !  En los aeropuertos, centros de salud, ventanillas de la administración pública... vamos, cualquier sitio susceptible de hacerte perder horas mirando las musarañas.

La siguiente pregunta: ¿ se imprimirán libros en el futuro asumiendo el riesgo de que nadie quiera leerlos, de atraer a alguien con las cubiertas...?.  EBM =  libros a demanda, si un título no se vende, no se gasta papel ni tinta en imprimirlo. Críticos y demás entramado publicitario del libro pueden estar tranquilos, creo, igual tendrán que motivar al lector para que pida su tabaco, perdón, su libro.

El inventor de la expendedora de ficciones se llama James Epstein y es estadounidense. La empresa productora explica en su web que la primera EBM 2.0 se ha instalado en Londres, pero que antes hubo una 1.9, que se instaló, no sé si para luego provocar sonrisas culturales, en la biblioteca de Alejandría.

Para los que quieran saber más sobre la expedendora de libros a demanda ( y no, no contratarán encuadernadores bajitos para que se metan dentro a encolar lomos) , pues la web de la empresa ( en inglés, eso sí) da todos los datos sobre la misma e incluso facilita un vídeo sobre su funcionamiento. Aquí dejo el enlace: http://www.ondemandbooks.com/faq.htm