Ya conté que estaba desmontando uno de mis libros preferidos León el africano, de Amin Maalouf, para re-encuadernalo. ¡ Ya está listo!
Era una edición en tapa blanda, pero cosida. Así que, lo primero fue descoserla con paciencia. Se va al centro de cada cuadernillo y con el rejón se cortan los hilos. Cuadernillo a cuadernillo hasta que está todo descosido. Se reagrupan los cuadernillos y se revisa pliego por pliego. A veces, quedan agujeros donde estaba el cosido. Se restaña con filmoplast ( un papel que se adhiere con una plancha). Se intenta, me aconsejaron, poner lo menos posible, para no engordar mucho el lomo. Luego, se vuelve a coser el libro. Este fue trabajosillo, tenía seis surcos de cordel y no quisimos dejar los agujeros, así que lo cosimos ( Javi lo cosió) con seis cuerdas.
Una vez cosido, sacamos la media caña y el cajo, le colocamos una cinta de registro, la cabezada, el refuerzo de solapa sin solapa ( porque iba a ir encartonado), el refuerzo de fuelle... Hicimos la lomera con sus nervios de cartón. Las tapas con sus gracias y sus agujeritos para los cordeles. Montamos las tapas...
Y le pusimos un lomo de piel, chagren verde, y una banda en la delantera. Elegimos esta encuadernación a la holandesa porque queríamos rotular en el borde del libro una de las primeras frases de éste: "Soy hijo del camino, caravana es mi patria y mi vida la más inesperada travesía". Una frase que por la época en que descubrí a este autor ( gracias a unos buenos amigos que me lo regalaron), me hacía realmente soñar. Aún podría, creo, suscribirla como deseo.

Completamos la cubierta de la tapa con un papel de mapa que envolvía un regalo que nos trajo alguna estudiante de Japón. No recuerdo el regalo, pero el papel me gustó, así que lo desenvolví con sumo cuidado y lo guardé para cuando llegará la ocasión.
Quedaban las guardas. Odio el sistema de guardas pegadas a tapa y primera página que había practicado hasta ahora. En los encartonados jamás de los jamases me había quedado bien. Así que busqué por ahí alternativas y las encontré en Aquisencuaderna.com, (¡ bendita página!, tenéis el enlace en la columna de la izquierda). La alternativa: charnelas y guardas catalanas. A esas alturas estaba hasta el moño de currar en el libro y no quise poner charnelas de piel, para no chiflar más, así que opté por unas de moaré. Y luego las guradas catalanas en papel de aguas.

Lo del dorado...¡¿ cuándo cuándo yo tendré, un lomo dorado bieeeen?!. Bueno, al menos está pasablillo.







