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La Coctelera

Categoría: Libros de otros

Ejemplares únicos de Marsé

Arantxa | 29, abr

Aquí algunos de los libros que hicieron los participantes en el taller Desmontando a Marsé, en el Festival de la Palabra.

Este es la visión de Amanda Chen, una estudiante de Taiwan, de El embrujo de Shangai. Papel de letras chinas y un dragón rojo.

En el interior, la dedicatoria del autor y al lado, su foto con Marsé en el acto. Ingenioso.

Así vio Isabel Rabos de lagartija, el fondo gris brumoso, como la atmósfera que se respira en la novela y las largatijas sin rabo. Se los cortaban Dani y su vapuleado amigo, dos de los protagonistas del libro. Esta forrado con papel japonés, wasi, lo que le da una textura especial. No incluyó nada en el interior.

Beatriz quería recrear en la portada de Canciones de amor en el Lolita´s club la decoración interior de sus habitaciones, como ella la imagina. En el interior añadió páginas intercaladas para troquelarles las letras que forman el nombre de Valentín, para ella el protagonista del libro. Nos ha prometido fotos del resultado final, ya que añadirá un dibujo a cada página.

Me gustó mucho la iniciativa de Mar para identificar el volumen: recortó la foto de Juan Marsé del programa de una exposición del Festival de la Palabra, la de retratos de los Premios Cervantes que puede verse estos días en el Instituto Cervantes.

La pegó en la portada y en el lomo y en éste úlitmo añadió el título con una imprentilla. Este fue el principal escollo a salvar, al no tener cómo rotular: ¿ cómo incorporar los títulos de los libros?

Otro escollo fue la desigualdad en los cantos. Al ser su primer trabajo, la mayoría de los participantes no cuadraron bien las páginas. Y no teníamos guillotina para igualarlos siquiera cortando un filito. Algunos lo salvaron con un leve escofinado.

Volviendo a los elementos incluidos, uno que incluyeron casi todas las participantes fue una copia del discurso que Marsé dio el jueves en el Paraninfo alcalaíno cuando recogió el Premio Cervantes de manos de los Reyes.

Y ¿ qué hacer con las antiguas tapas de los libros?

Mar, como era un ejemplar bastante viejo, y le gustaba la reseña, las conservó, incorporándolas como dos páginas más.

Otras la utilizaron para titular el nuevo ejemplar, como en este caso. La foto... ¿? a la participante Marilyn le evocaba a la sobrina de Luys Forest. La arena es de la playa por la que paseaba el memorialista.

O, como Arancha, para hacer collages. Esta fue su primera idea. Al final cortó más la tapa vieja y la fijo a la nueva, con esquinas negras sobrepruestas.

Montar a Marsé: misión cumplida

Arantxa | 27, abr

Cuando vino a Alcalá a recoger el Premio Cervantes, el autor de Si te dicen que caí dedicó un libro al taller: "Para el taller Desmontando a Marsé ( y volviéndolo a montar, ¡ espero!), con afecto, Juan Marsé".

Pues: ¡ misión cumplida!.

El sábado lo desmontamos. Cada participante habló de su libro, de lo que más le había llamado la atención, de las imágenes que le había sugerido. Excepto una de las participantes, bibliotecaria, para los demás era la primera vez que leían al autor. Esto me pareció un punto muy positivo de la actividad, el atraer a siete nuevos lectores del Premio Cervantes y escuchar sus puntos de vista.

El domingo, tras leer su autorretrato, para conocerle un poco mejor, extractos de entrevistas de los últimos años y del discurso que el jueves pronunció durante la entrega del galardón literario; lo volvimos a montar.

Al haber comprado ediciones de bolsillo ( que van encoladas, con lo que al desmontarlas, nos quedamos con hojas sueltas ) , la técnica común fue la encuadernación americana. Sólo una de las participantes traía una edición en tapa dura, con cuadernillos,  y pudo practicar el cosido a la greca y el redondear el lomo y sacar el cajo. Eso sí, todos descubrieron cómo está hecho un libro. "Ya nunca será lo mismo cuando tenga uno entre las manos", dijo una de las participantes. Y añadieron a su vocabulario palabras y expresiones como cinta de registro, anteportada, cabezada, refuerzo de fuelle, página de respeto, lomera, sobre cubierta, cajo, plegadera, risclar, chiflar, batanear...

Me sorprendió que pese a lo prolijo que es Marsé en imágenes, que en casi todos sus libros hay un párrafo, una imagen que puede resumir la esencia del mismo, de la situación en que están sus personajes, casi nadie empleó estas imágenes para encuadernar sus novelas. ¿ O sí?

Nuestra bibliotecaria que eligió un papel vegetal japonés gris brumoso para forrar las cubiertas, porque la atmósfera del libro Rabos de lagartija le pareció justo justo de ese color.  La lectora de Canciones de amor en el Lolita´s club quiso reproducir en la portada lo que ella consideraba decoración de puticlub y en el interior, rendir homenaje a Valentín, el enamorado, intercalando páginas con dibujos y las letras de su nombre troquelado. Para ella, la novela es, por encima de todo,  una historia de amor. Una tercera participante eligió un papel con letras chinas para forrar El embrujo de Shangai, con un dragón rojo que reflejase el misterio y la aventura.

Ahora están en la prensa, pero cuando estén listos los mostraremos en el blog, con todos sus detalles.

Gracias a todos los participantes y a la Universidad de Alcalá por respaldar la iniciativa. Y ¡ nos vemos en la próxima!.

La maestría de años de oficio

Arantxa | 13, abr

Cuando tenía 18 años alucinaba con la biblioteca de uno de mis amigos de La Rioja, Solchi. Un montón de novelas encuadernadas en pieles de diferentes colores, con las letras doradas y nervios en los lomos. Parecían libros antiguos, de la biblioteca de algún monarca o monasterio. Cuando leí El nombre de La rosa, me imaginé que los estantes estarían llenos de volúmenes así. Pero no, los libros de mi amigo Solchi eran contemporáneos y de lo más corriente. Novelas que mi amigo había comprado, leído y disfrutado, las más de las veces en edición de bolsillo, y que luego habían pasado por las manos de su padre, encuadernador de oficio y afición, para ser completamente transformadas.

En estos años no había vuelto a prestar atención a aquellos libros.

Pero después de estudiar en mi escuela los procedimientos para hacer libros con las cubiertas de piel, recordé aquellos estantes de la familia García Morejón y un día, que cenábamos en casa de uno de ellos, mi amigo Alfonso, hermano de Solchi, le pedí que por favor me dejara ver algunos de los libros encuadernados por su padre.

Cuando uno ha peleado con los cajos, con las guardas del encartonado, con la temperatura de los hierros, con las rebabas de las pieles para mosaico, con la chifla... y ve un libro impecablemente terminado, decenas de ellos, se lo pasa como un niño con juguetes nuevos.

Ayer comí con Alfonso y le pedí que me trajera algunos de los libros encuadernados por su padre para fotografiarlos.Su padre se llamaba Florencio García y trabajaba de encuadernador en la Fábrica de Moneda y Timbre.  No encuadernaba sólo en el trabajo, también en casa. Alfonso cuenta que les decía los hijos -¡seis!-  : "libros, dadme libros" . Y se los transformaba en ejemplares únicos.

Una lástima, ninguno de los seis continúa el oficio, siquiera como afición.

Aquí están en este post los tres que acercó ayer a mi casa.

Un mosaico, mosaico, con las piezas incrustadas en la piel de la cubierta u oasis. En mi taller somo menos maestros y tras chiflar los recortes, los pegamos sobre el oasis. Serán las prisas de los tiempos.

Y  detalles como esté del dorado en la guardas de las contras de las tapas, junto a la guarda catalana de seda.

¡ Estoy en ello, estoy en ello! Dentro de 10, 20 años... ¡quizás tenga esa maestría!

El libro de artista y el objeto libro en exposición encadenada

Arantxa | 12, abr

La Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid dedica un espacio expositivo al libro de artista y el objeto libro que lleva ya funcionando varios años encadenando exposiciones temporales, principalmente de alumnos y profesores, aunque, informan en su web, el proyecto está también abierto a artistas de fuera.

No he visitado la sala aún, pero la página web da buena cuenta del trabajo realizado. Merece la pena echarle un vistazo: http://www.ucm.es/BUCM/bba/10153.php

Una de las reseñas incluye estos versos "escritos" por un libro y  titulados Cuando respiro. La autora es Isabel Fornié.

Aire, caricia de vida, renazco desde lo

inadvertido

De nuevo la luz, se desperezan mis voces aletargadas

En su movimiento dual, interiorizar, exteriorizar

Tu presencia que observa, soy reflejo de tu actitud

expectante

Ideas dispersas en tu ávida curiosidad, mis palabras las

ordenan en pensamiento

Se turba tu espíritu en agitada emoción, la intimidad

resguardada en mi mudez

Transcurre tu tiempo en mi no lugar, parece no haber

existido mi soledad

...

Tu alma dilatada parte en nueva búsqueda, la mía se

repliega en paciente latencia

Y mi recuerdo en tu memoria, tus huellas en mi historia

Recrear un libro: lecturas en tres dimensiones

Arantxa | 3, abr

Para recrear un libro, se puede re-encuadernar.... convirtiéndolo en un objeto único.

O ... hacerlo en tres dimensiones.

Esto en lo que han hecho en Barcelona con De A para X. Una historia en cartas ( Alfaguara en castellano; Edicions de 1984, en catalán). Y hoy El País cuenta la visita del autor, John Berger ( Londres, 1926), a las tres dimensiones de su obra : http://www.elpais.com/articulo/cultura/luz/vela/apaga/elpepucul/20090403elpepicul_1/Tes